viernes, 27 de junio de 2014

IRONMAN LANZAROTE: Cuando el cuerpo humano no entiende de límites. FINISHER



Tal vez sea este el articulo que siempre soñé en escribir cuando comencé con esta aventura. Ha llegado la hora de hacerlo, de recordar lo vivido hace un mes en Lanzarote y guardarlo para siempre en mi memoria. Momentos que no olvidaré nunca y que quedaran grabados para siempre. Algo así es imposible de olvidar y creo que, ya en frío, ha merecido mucho la pena todo lo vivido.
No todo han sido momentos buenos, también he tenido malos, y la verdad, muy malos... Pero nunca sabremos por qué, nuestra cabeza solo recordará lo bueno e intentará olvidar lo malo.

Viaje.

Esta vez, gracias a la experiencia adquirida en otros triatlones, opté por enviar la bicicleta por Bullet Bike y olvidarme de ella durante el viaje. No cargar con ella, las maletas, mochilas y así evitar el estres del avión y las posibles pérdidas y roturas de material.
Ave a Madrid y vuelo con Ryanair para llegar a Lanzarote a media noche del miércoles.

Lanzarote, mi isla.

El jueves por la mañana llegaba la bicicleta y el material en perfectas condiciones. Todo en orden y ningún contratiempo.
Ese mismo jueves, recogida de dorsal, bolsas para el material y reunión de la prueba. Nada de playa antes de la prueba y mucha hidratación los días previos.
Decidí salir a mover las piernas un poco en la bicicleta, no la tocaba desde el sábado anterior. Planifique un paseo desde Famara a Teguise y volver (26 km) y al final me calenté y termine subiendo al Mirador de Haria (46 km). Tengo que decir que esto me vino realmente bien. Cogí mucha confianza, me senté en lo alto del mirador (abandoné ahí el año pasado) y me convencí de que esta vez nada me pararía.
Un poquito de compras y paseo por la tarde para desconectar y a pensar ya en el día previo del Ironman.

Viernes, víspera del gran día.

Al fin empecé a notar los nervios. Estaba realmente tranquilo hasta este día. Parece que el empezar a preparar las bolsas de transición, la comida y todo el material, despertó en mi interior esos nervios previos a la competición que no tenía aun. Creo que la experiencia del año pasado y el haber hecho dos 70.3 me daba mucha confianza y por eso no había tenido apenas nervios.
Todo preparado y a Puerto del Carmen para dejar todo en la zona de transición.
De nuevo me toco dejar la bici donde el año pasado. He de decir que tengo mucha suerte, siempre me toca debajo de una pequeña carpa que evita el sol y una posible aunque remota lluvia.
Todo muy parecido al año pasado salvo que esta vez estamos 600 triatletas más, aspecto que se nota en la distancia de la transición.
Hora de disfrutar del Iron Kids. El año pasado no lo vimos y esta vez no podía pasar. Que pasada es ver a los niños ya de bien pequeñitos darlo todo en el deporte. Que ilusión tienen, como disfrutan y cuidado, ya hay algunos que están pensando en cumplir los 18 para hacer el Ironman.
Al apartamento a cenar y a descansar para el gran día.

Sábado, Ironman Lanzarote 2014, imposible de olvidar.

4:00 A.M. , suena el despertador, me levanto deprisa y con la convicción de que hoy es el día. Desayuno como siempre, tostaditas, mantequilla, un poco de mermelada y café. No me entra más.
Coche desde Famara hasta Puerto del Carmen, un poquito de música para no pensar demasiado y relajarme.
Llegamos a Puerto del Carmen y esta vez aparcamos pronto y cerca, aunque entramos por una entrada de la playa y se nos hace algo largo el camino. Es noche cerrada y no hay mucha gente. El mar esta en calma y todo esta casi preparado.
Me dirijo a la entrada de la transición pensando tranquilamente. Tengo tiempo de sobra y no quiero olvidar nada. Comienzo a colocar todas las barritas y geles en la bicicleta y me doy cuenta que me he dejado en el apartamento las pastillas de sal. Es una pena, creo que pueden ser importante para contrarrestar el efecto dulce de las barritas. No tengo mucho que hacer, iré sin ellas. Le meto presión a las ruedas, reviso todo por última vez y me marcho a dejar los alimentos especiales que me entregaran en el Mirador de Haria y en la maratón.
Una vez esta todo preparado, paso por la baños antes de la prueba. Tengo que decir que la fila de los baños supera ampliamente a una de niñas adolescentes en un concierto de One Direction. Lo que ya se convierte en inaguantable es el olor que desprenden esos baños. Dios!!!!
Por fín todo preparado, ya es hora de ponerme el "traje de baño".
6:30 de la mañana, me empiezo a vestir. Mis acompañantes estaban ya cardiacas por mi tranquilidad a la hora de preparar las cosas y ya pensaban que no quedaba tiempo. - No os preocupeis, quedan 200 por cagar y mear -

Biodramina para dentro y a la zona de calentamiento. Esta vez no me meto en el agua, se que de temperatura esta fresca pero con el neopreno no hay problema. Coincido en la salida con Luis, viene desde Caspe y debuta en un triatlon. Pasamos juntos los instantes previos a la prueba e intentamos disimular los nervios hablando sin parar. Ha venido toda su familia con cartel incluido y se le ve radiante de ilusión.
Últimos ánimos por parte de mi equipo y al lio.


Pistoletazo de salida y todos como locos al agua. Esta vez no han puesto música y no se hace tan emocionante como el año pasado. Aun así merece la pena. Piel de gallina y al agua.

Decido salir por detrás, aunque no al final, pegado a la derecha, por el lado largo para evitar golpes. Aun así recibo alguno que otro ya que somos mucha gente y hasta que no giramos la primera boya no podemos nadar de una forma cómoda.
Por fin empiezo a separarme de la gente y encuentro un ritmo bueno. No me pasa mucha gente y voy recuperando posiciones hasta que llega un momento que no veo a casi nadadores y levanto la cabeza.
Sorpresa la mía, me he ido del grupo hacía mar adentro. No he llegado a la zona delimitada por las barcas pero si que me he separado un poco. Opto por meterme más hacia la zona de boyas y nadar con la gente aunque vayamos mas pegados.


Termino la primera vuelta y no me he mareado nada. Todo va bien, no me he cansado apenas y estoy muy contento con mi natación.
Tengo que reconocer y lo digo ahora que no me lee nadie, no nadaba más de 2000 metros desde dos meses antes de la prueba. ¡Que inconsciente!
La segunda vuelta fue exactamente igual que la primera. Vuelvo a desviarme del grupo y nado bastantes metros de más.
Cuando llego a la penúltima boya empiezo a ver peces por debajo de mi y la visión se hace muy bonita y entretenida.
Ultima boya y últimos 100 metros. A mi izquierda aparece un neopreno conocido. ¡Ostia, es Luis! Hemos salido juntos y llegamos juntos.

Terminamos la natación en 1h 17m según el tiempo oficial. En mi reloj marca 1:14 y en metros me suma hasta los 4300. He nadado 500 metros de más y he bajado 10 minutos el tiempo del año pasado.
Pero lo más importante es que no me he mareado.

Inicio la zona de transición y veo a Carla, Laura y Mar que no dejan de preguntarme que si estoy bien. Lógicamente, estaban preocupadas después de la experiencia vivida del año pasado.

Fuera neopreno, me pongo el maillot y el casco, un poquito de crema solar y a por la bici.
Antes paso por el baño, la vejiga esta a reventar y no quiero comenzar con esa incomodidad. Dos vasitos de agua y ale, que quedan 180 km por delante.

Me subo a la bici, todo va bien. La bicicleta va perfecta y las piernas y el cuerpo responden bien.
Si que es cierto que empieza a pasarme gente por todos los lados. Esto me demuestra que la natación se prepara relativamente poco y le dan mucha caña a la bici.


El comienzo del sector de bicicleta es feo. Personalmente no me gusta nada y no empiezo a disfrutar hasta Yaiza (km 22). Una vez ahí bajadita hasta los hervidores. Zona rápida para rodar a 50 km por hora fácil.
En ese tramo encuentras gente que viene ya de los hervidores y esta en el kilómetro 45. Que velocidades llevaran por dios.
Ya en los Hervideros, la postal se hace preciosa. Una carretera en perfectas condiciones, el mar a tu izquierda y todo lleno de rocas de lava. Muchos toboganes en los que me encuentro con Fran Sola. Paratriatleta profesional que debuta en distancia Ironman. Nos pasamos varias veces y nos dudamos en animarnos mutuamente.


Llego al segundo avituallamiento y pequeño susto. El triatleta que va delante mio no se le ocurre mejor idea que pararse  a coger el bidón. Lo sorteo de milagro y consigo coger mis bidones.
La vejiga empieza a pedir que la alivie. Paradita rápida, sin dejar la bici, que bien me sienta por dios.
Kilómetro 50 aproximado y encaramos la larga recta del Timanfaya. Es aquí donde empiezo a encontrarme regular. Hasta este momento he ido comiendo bien, bebiendo bastante y haciendo las cosas como hay que hacerlas. Pero no, mi cuerpo, por lo que sea, no tolera bien en situación de estres las barritas. No se como entrenar esto. Si alguien sabe que hacer, le estaré eternamente agradecido si me ayuda.


Sigo avanzando, con mi cabeza pensando en ese malestar que empieza a aparecer. Las dudas me invaden. Creo que otra vez me voy a tener que ir a casa sin lograrlo. Y esta vez si que no se como voy a asimilarlo.
No puedo fallar a la gente que me ha acompañado hasta aquí y a los que desde la distancia lo están siguiendo. Y sobretodo, no puedo recibir otro mazazo como el del año pasado.
Así que decido apretar como sea, dándolo todo, tirando mas de corazón que de otra cosa. Tengo que engañar a la cabeza como sea, fraccionar el objetivo final en metas intermedias. - Vamos hasta el siguiente avituallamiento.
Así consigo pasar el Timanfaya y llegar a Mancha Blanca donde me encuentro con Carla, Laura y Mar. Me esperan con el ya conocido megáfono. Las oigo desde la distancia. están en el avituallamiento animando sin cesar. Me preguntan y la verdad es que no les puedo mentir. Les giro la mano como diciendo que no va bien del todo.
Desde ahí tienen planeado ir hasta el pueblo de Soo a animarme de nuevo. Se que ese trayecto lo harían bastante nerviosas por mi contestación anterior. El año pasado fue parecido y termine abandonando.

Desde Mancha Blanca tenemos un descenso hasta el pueblo de La Santa que podemos hacer bastante rápido. Al no ir muy bien, no puedo pretar en exceso y debo guardar fuerzas para lo que espera después.
Llego a La Santa y empiezo a subir dirección Soo. Carretera regular y 70 km finiquitados.
En Soo vuelvo a ver a mi equipo que justo llega en ese momento y no me noto nada de mejoría. Bajo hacia Famara, donde estamos alojados y pienso seriamente el abandonar.  Puede que sea la tercera vez que lo pienso ya y no sería la última.
Al final sigo para adelante y me pongo de objetivo la rotonda de Teguise (km 90). Se que van a estar ahí esperándome y sería buen sitio para dejarlo.
Llego a la rotonda y decido seguir sobre la marcha. No sin antes decir que no estoy bien de nuevo.
Encaro la recta de Teguise. 2 kilómetros en subida que si vas mal, se hacen eternos. Por fin llego a la iglesia y giro la rotonda dirección el Mirador de Haria. Kilómetro 93 y empiezo pasarlo realmente mal. Veo que voy a tener que dejarlo pronto y empiezo a llorar de rabia y desolación no sin dejar de pedalear.
Me convezco a mi mismo que si voy a abandonar tiene que ser después del 102, kilómetro donde abandone el año pasado.
Empiezo a subir el primer mirador, no como desde el kilómetro 60, me da asco la comida y las golosinas creo haberlas agotado.
Tengo que llegar hasta el kilómetro 104 que es donde esta el avituallamiento especial y me espera un pequeño bocata de jamón. Creo que puede ayudarme y meter algo salado y abrirme el estomago o las ganas de comer.
Consigo llegar, cojo mi bolsa y me siento a comer tranquilamente y beber el bidón de agua que me había dejado allí. En ese momento llega Luis, el chico de Caspe que os he comentado antes. Se encuentra bien del estomago y me dice que va algo mas justo de piernas pero que esto lo acaba como buen aragonés que es.
Yo le digo que no se si voy a poder seguir. Entre la tos que tengo, que me esta matando y las pocas ganas de comer no se que voy hacer.
Una anécdota que remarcar. Tengo al lado a un ingles que empieza a darme conversación. No tengo ni idea de ingles pero no se como, entiendo todo lo que me ha dicho. Me comenta que el también tiene asma y que es muy duro hacerlo así. Me anima y se marcha.
Decido echarme un ratito y ver si así me repongo. Me pego como 20 minutos tumbado y decido luchar un poquito más.
Cojo la bici con poca convicción y empiezo a descender hacia Haria.
Bajada tan bonita como peligrosa. He dejado secar el sudor y paso frió. Error por mi parte.
Llego al pueblo y ya pienso que solo me queda el Mirador del Río. O al menos eso es lo que todo el mundo me había dicho. Claro, nadie contaba con que iría zombie perdido.
Comienzo a divisar al fondo el Mirador del Río. Me animo mucho y se que va a merecer la pena subirlo. Me espera a pocos kilómetros la parte mas bonita del sector ciclista del Ironman. Repecho impresionante antes de llegar al desvío de Yé que me parte las piernas .
Y por fin comienza la subida al Mirador. Un policía nos marca el camino y nos anima sin parar.
Y este es el momento que a mi me ha dejado marcado para siempre. Es el momento que voy a recordar como algo mágico e inigualable. Empiezo a ver el "Río" entre la isla de Lanzarote y La Graciosa. Pedaleo de pie, paso a dos o tres personas llorando de emoción y con la piel de gallina. Juro que no lo exagero. No recuerdo lo mal que lo he pasado en los 115 km anteriores. Casi lo tengo y empiezo a gritar dandome ánimos y recordándome que disfrute de este momento, que esto había que vivirlo alguna vez en la vida y que todo el camino hasta aquí ha merecido la pena. No pienso ya en acabar o no. Solo sé que esto es lo más grande deportivamente hablando que he hecho.


Una vez arriba, bajada de unos 10 kilómetros en los cuales voy a recuperar bastante. Ahora si que estoy a tope de moral y entre el subidón que me han dado las vistas y el bocata de jamón, creo que voy a lograrlo.

Bajo bastante rápido y dandome caña, estoy eufórico y según me habían dicho, lo tengo hecho.
En la entrada a Tabayesco se que van a estar esperándome y voy a darles una alegría muy grande cuando me vean pasar.
Puedo verles desde lejos y les levanto el brazo. Me ven y se ponen a animarme a tope y paso al lado de ellas gritando y diciendo que esta vez si.


Llego al kilómetro 140 y empiezo a encontrarme mal otra vez. De nuevo me da asco la comida y solo puedo meter algún gel. No dejo de beber al menos y creo que esto hace que aguante. Esto y mi cabeza.
Kilómetro 160 y decido parar. Tengo nauseas y quiero vomitar y terminar los 20 que me quedan como sea.
Me meto los dedos y no me sale nada. así no voy a ninguna parte y como venga un coche me voy para mi casa. Gracias a dios no vino ninguno.
Lo que si que llega es la moto en la que va Borja Estrada grabando a Mercé y Valentí. Decido coger la bici y tirar adelante. No puede verme así Valentí, tengo que devolverle la medalla del año pasado cuando consiga yo la mía.
Me pasa Merce y Víctor Tasende y Valentí me reconoce al instante. Se queda a mi lado un rato y me anima a que siga hasta el final, que luego tenemos la maratón y eso se nos da mejor. Decide inmortalizar el momento con su Go Pro y esto me sube la moral a mil. Me dice que solo queda un repechito y bajada hasta Puerto del Carmen. Se marcha y yo sigo con mi lucha.
Termino el repecho y empiezo a descender hacia la zona de transición. Solo restan 15 kilómetros y no puedo abandonar en ese momento.
Comienzo a ver el pueblo y empiezo a sentir que si llego lo tengo hecho. Es curioso pensar que algo esta hecho cuando queda una maratón por delante.
Llego a Puerto del Carmen y la gente anima sin parar. Me bajo de la bici y no se como, empiezo a correr a por mis zapatillas sin dolerme nada las patas. Me encuentro con Valentí en la transición y le doy las gracias por lo que ha hecho. Me ha animado de nuevo en el momento preciso para seguir.

Comienzo la maratón a buen paso. El primer kilómetro por debajo de 6 y tal vez peque ahí de conservador. Decido bajar el ritmo, queda mucho y no puedo echar a perder todo por bajar el tiempo final en 40 o 50 minutos. No es mi guerra, la mía es terminar, eso es lo que buscábamos desde que comencé esta aventura. Así que llego hasta el kilómetro 8 con una media de 6:58 el kilómetro.


Esta vez el recorrido lo dividieron en dos idas y vueltas de 16 y una mas de 10. Así llegábamos dos veces al aeropuerto y para los que nos gustan los aviones se nos hacía hasta divertido.
Completo los segundos 8 km a la misma media. He puesto el piloto automático y lo he clavado.
En este momento, Carla me da un mini bocata de tortilla que tenían preparado y empiezo a comer algo mientras ando. Entra algo pero no mucho y comienzo a quitarme el pan que ya me sobra. Aquí intento volver a correr y me cuesta bastante. No consigo correr sin necesidad de parar de vez en cuando. Esto es un error que he aprendido para futuras ocasiones si las hay. Así que alterno carrera con caminar.
Llego al km 24, las piernas empiezan a molestar. Los músculos están al limite desde hace tiempo. Sigo tirando y llego al 32. Se que lo tengo, solo queda ir 5 y volver 5. Pruebo un caldo que no me gusta mucho pero parece que sienta bien. Ya es de noche y empiezo a tener frío. Corre el aire y es bastante fresco. Si antes habíamos pasado calor, ahora estamos pasando frío.
En ese último tramo coincido con un señor que ya ha hecho varios y hablamos un poquito. Me anima a probar el de Frankfurt, Niza... Deja que terminé este y luego ya veremos.
Últimos kilómetros, empiezo a sentirme finisher, sé que nada me va a quitar ya la medalla.
Por fin oigo la música de meta, veo la iluminación y la gente anima sin parar. Miro hacia atrás para ver que si voy solo y llegar a meta y disfrutar el momento sin prisas. Dejo espacio con los de delante para que ellos tengan su momento.
Y por fin, 100 últimos metros y esto esta hecho.



Cruzo la meta en 16 horas 9 minutos. Incomprensiblemente, no derramo ni una lágrima. Creo que me ha dado tanto tiempo a asimilarlo durante la maratón que no he podido ni llorar. Me abrazo a mi equipo.
Hemos logrado el objetivo que nos marcamos en Julio del 2012, ha costado lo suyo pero ha merecido la pena.



Fotos de finisher y a sentarnos un poquito que creo que lo he ganado. Es ahí donde empiezo a encontrarme un poquito afectado y tienen que ponerme una inyección de primperan en el culete para quitar las nauseas.

Y aquí os dejo el video resumen del Ironman Lanzarote.


Resumiendo: Esto hay que vivirlo en primera persona. Al menos una vez en la vida. No creo o no se si repetiré, al menos en Lanzarote. Creo que de hacer alguno más optaré por cambiar de destino. No puedo asegurarlo ya que la isla del viento es especial y tiene algo que engancha. No sé si será su gente, su dureza, su paisaje, su viento o sus altas temperaturas. Solo se que ya puedo decirlo y sentirme orgulloso de lo logrado. Soy un Ironman, y soy Finisher del Ironman de Lanzarote.